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diario de viaje: 7 días en Viena

  • Foto del escritor: kae
    kae
  • 17 abr 2022
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 26 jul 2022

Hej hej!✨


Un día Jess me dijo que nos fuésemos de viaje juntas, compramos de repente unos billetes de avión y así es como he acabado pasando una de las semanas más felices (por no decir la más) de mi vida. Si me seguís en instagram, habréis visto que he estado unos días en una de las ciudades más bonitas del mundo: Viena.


Realmente siento que cualquier cosa que pueda escribir o cualquier foto que pueda enseñar no hará justicia a lo que he visto, lo que he vivido y todo lo que he sentido. Por muy grande, imperial e imponente que sea Viena, me he sentido muy "como en casa" y con el corazón feliz por estar ahí. También ha ayudado mucho el entorno en el que hemos estado, nos alojamos en el mejor hostal del mundo: el Ruthensteiner. El ambiente que había era genial, cada noche conocía a más gente de diferentes partes del mundo y había muchas actividades para que nos juntásemos todxs (¡como la noche de Uno!). También había ciertos días en los cuales lxs voluntarixs hacían la cena para todxs y luego echabas en un tarrito dinero de apoyo. Podría extenderme muchísimo hablando del Ruthensteiner, pero no pararía, así que, dicho esto, aquí os cuento resumidamente nuestro paso por la capital austríaca.


miércoles, 6 de abril - salida de Madrid, paseo por el centro

El vuelo salió de Madrid a las 10 y llegamos sobre las 13 a Viena. Fue un poco lío el tren al principio para poder llegar al centro y al Ruthensteiner, pero después de hacer el check in, nos dimos un primer paseo por el centro. Tuvimos la suerte de que hacía sol y algo de calorcito, así que nos tomamos un helado (la cosa más de turista jajaja). La Ringstraße es increíble y realmente cualquier callecita por la que entres es preciosa. Se nos hizo un poco y tarde y los sitios estaban ya cerrando, pero nos dio tiempo a comprar algo para desayunar y cenar en el hostal.


jueves, 7 de abril - palacio Belvedere, universidad y ópera

Por la mañana estuvimos visitando el palacio Belvedere y sus jardines, y de ahí fuimos a la impresionante universidad de Viena (Universität Wien). Estaba abierta, así que decidimos entrar y visitarla por dentro, pasamos por el patio interior, varios de sus pasillos, escaleras y grandes salas. ¡Tienen incluso frescos de Klimt en los techos! Es la universidad más bonita en la que he estado (aunque tampoco es como que haya estado en tantas, la verdad jeje), además coincidimos con una feria que estaba teniendo lugar con información sobre los grados y másteres, por lo que había bastante gente paseándose por ahí también. Nuestra visita al Café Central fue este día para comer, aunque solo tomásemos un café y un bollito. Paseamos un rato más hasta que decidimos que nos teníamos que volver al hostal para cambiarnos.


La experiencia más única de todo este viaje creo que ha sido la ópera. Poder decir que la primera vez que fui a ver una ópera fue en Viena me sigue sorprendiendo. Fuimos a ver Der Rosenkavalier de Strauss a la Ópera Nacional de Viena. Compramos las entradas muy baratas, pero eran en unos asientos en los que no se veía nada en teoría, aunque tuvimos la increíble suerte de coincidir con una chica que se cambió de palco para estar en el de al lado con su amiga, así que nos dejó el palco en el que estábamos entero solo para nosotras. Me sentí como en una película o libro de Jane Austen la verdad, ver cómo las luces se iban apagando poco a poco, aparecía el director de la orquesta y se abría el telón porque comenzaba la obra hizo que me invadiese una sensación de felicidad indescriptible. Recuerdo que me emocioné y estuve llorando en varias momentos durante la ópera. El edificio además impresionaba de lo ostentoso que era, ¡me encantó!


Vendería mi alma al mismísimo diablo por poder vivir otra vez esta noche por primera vez.


viernes, 8 de abril - Kunsthistorisches Museum y Albertina

Por fin visitamos el Kunsthistorisches Museum, que ahora puedo afirmar que es mi museo favorito. Llevaba ya muchísimo tiempo queriendo ir y superó mis expectativas (que ya estaba super altas jeje). Tenían muchos cuadros de Bruegel y 2 salas con pinturas de Rubens (es mi pintor favorito, así que me puse super contenta), pero tuvimos que hacer una pausita a la mitad porque había tanto que ver, que del tirón no pudimos. Las salas son muy grandes y las paredes son tan altas que todo parece incluso más espectacular. Fue de mis visitas favoritas sin duda. Después de pasar ahí toda la mañana, compramos comida en puestos de la calle y comimos en el Rathauspark (parque del ayuntamiento). Seguimos paseando y encontramos el mercado de pascua de Freyung, estaba super mono con los huevitos pintados de colores. Jess tiene unas amigas que viven en Viena, así que aprovechó para verlas y yo me fui al museo Albertina. Este es de arte moderno y justo había una exposición de Munch y otra de "Monet a Picasso". Me compré un libro sobre Monet que estuve leyendo en los jardines frente al Hofburg hasta que ya Jess se despidió de sus amigas y nos vimos en el metro para volver juntas al hostal.


sábado, 9 de abril - biblioteca nacional, parlamento y mercadillo

El sábado por la mañana visitamos la biblioteca nacional (Österreichische Nationalbibliothek), llena de estatuas y pinturas por dentro. Como hacía bastante frío, entramos después a un tour guiado por el parlamento, pero al final fue un poco aburrido porque no era algo tan cultural como esperábamos, ¡pero al menos nos libramos del frío durante un buen rato! Comimos en el mercadillo de pascua de Freyung que vimos el día anterior y, como estábamos bastante cansadas, nos volvimos al hostal, donde estuvimos hablando y pasando el rato con gente que también estaba ahí alojada. Salí por la noche con un grupo de gente que conocí en el albergue, me lo pasé super bien :").


domingo, 10 de abril - Naturhistorisches Museum y mercadillo

Visitamos por la mañana el museo de historia natural (Kunsthistorisches Museum) junto a Eva, una chica francesa con la que compartimos habitación. Era muy interesante, pero estaba lleno de niños pequeños y fue un poco molesto el tener muchas voces agudas gritando y correteando de un lado a otro. Hubo algunas cosas un poco desagradables de gusanos e infecciones, pero bueno jsjsjs. Salimos y, aprovechando que había sol, nos fuimos a comer a otro mercadillo de pascua que encontramos cerca de Freyung, pero duró poco porque, de repente, se nubló todo y empezó a nevar (no entendíamos nada, la verdad). Entramos en una galería muy bonita llena de tiendas donde compramos chocolate y, afortunadamente, paró al rato de llover, así que seguimos paseando. Esa noche hubo "noche de uno" en el albergue, donde conocí a incluso más gente genial.


lunes, 11 de abril - palacio Schönbrunn, mercadillo de pascua, Hundertwasserhaus y Danubio

El tranvía nos dejó en el palacio Palacio Schönbrunn (¡el Versalles vienés!), que visitamos por dentro y paseamos por sus jardines. Hacía un sol maravilloso y justo los árboles y plantas estaban floreciendo, estaba todo precioso. Nos encontramos con gente que estaba también alojada en el Ruthensteiner, por lo que nos juntamos todxs y estuvimos por los jardines juntxs. Justo delante del palacio había un mercado super mono de pascua donde comimos bretzels enormes y compramos algunos regalitos :). Por la tarde fuimos a visitar las casas de Hundertwasser, que me recordaron un poco a la arquitectura de Gaudí. Muy cerquita pasaba el Danubio, y estuvimos paseando por un caminito con árboles y bancos que había a lo largo del río. Terminamos el día callejeando más hasta llegar al albergue. Esta noche conocí a unos daneses super guays :).


martes, 12 de abril - Hofburg, Volksgarten y último paseo

¡Nuestro último día! La mañana del martes fue libre y cada una hizo una cosa: Jess visitó el museo Albertina y yo aproveché y fui al palacio Hofburg. Antes de la visita al palacio como tal estaba el museo de Sisi, pero estaba lleno de gente y fue un poco más incómodo. Habíamos quedado a las 2 en el mercadillo cerca de Freyung para comer y yo salí bastante antes, así que estuve en el Volksgarten en el césped al solecito escuchando música hasta que decidí levantarme y pasear más. No hay palabras para expresar lo bonita que es Viena soleada. Después de la comida seguimos callejeando y visitamos una parte en la que no habíamos estado: Brunnen vor der Karlkirche. Es una plaza super chula que hay delante de la iglesia de san Carlos, estaba llena de gente paseando, pasando el tiempo, tomando el sol... ¡Hay muchísima vida en esta ciudad! No estuvimos mucho tiempo porque de ahí cogimos el tranvía al cementerio. Es muy bonito y hay algunas tumbas preciosas, aunque es un poco lioso, ¡pero al menos teníamos un mapa! Visitamos las tumbas de Beethoven, Mozart, Strauss y Schubert. Del cementerio nos volvimos al albergue para recoger el equipaje, ir a cenar y, de ahí, al aeropuerto, donde pasamos la noche porque el avión salía a las 6 de la madrugada.


¡Y hasta aquí el diario de viaje! Es el primer viaje que hago sola y creo que nos ha salido todo sorprendentemente bien a Jess y a mí, hemos tenido muchísima suerte en todo (¡como en lo de los asientos de la ópera! jeje) y las dos coincidimos en que nos hemos sentido en paz todo este tiempo. Viajar es lo que más feliz me hace en el mundo y siempre atesoraré este en mi corazón. Cuando veo fotos y vídeos me pongo un poco triste porque ya haya pasado, pero eso es lo que tienen los viajes: que pasan, y por eso cada uno de ellos es especial y hay que aprovecharlos al 100%. Viena no se va a mover de donde está, así que estoy deseando ya volver jeje, ¡aunque hay muchos destinos que todavía me esperan!


¡Os dejo por aquí el vídeo del viaje!



Todo esto que os he escrito lo he recogido en el diario de viaje que he ido escribiendo en mi cuaderno artístico. Si tenéis la oportunidad de iros de viaje, os recomiendo muchísimo que hagáis uno. Ahora puedo recordar los pequeños detalles del gran conjunto de recuerdos; pequeños detalles como entradas de museos, tickets de restaurantes, pegatinas y folletos que nos dieron o pensamientos sueltos que he puesto a lo largo de las descripciones y diario como tal. Siento que, de esta manera, podré atesorar más recuerdos que me hagan sonreír cuando los vea de nuevo y los relea.


Gracias por haber leído hasta aquí, espero que os haya gustado este post y os sirva un poco de inspiración si estáis pensando en hacer una visita a esta ciudad. Si tenéis cualquier duda acerca del viaje (transporte y esas cositas), os respondo encantada.


Stay hydrated & stay safe.


Hej då och vi ses!! 🪴🤍


-Kae


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