liebe Berlin, 10 días en la capital alemana
- kae
- 1 ago 2022
- 9 Min. de lectura
Hallöchen!! ✨
Esta vez lo pongo en alemán porque, por fin, ¡puedo decir que he visitado Berlín! Tenía muchísimas ganas de ir desde hacía bastante y no me ha podido enamorar más este sitio. Está sin duda en mi podio de lugares favoritos que he visitado jeje. Berlín es una ciudad en la que siento que poco a poco y cuanto más días he ido pasando, más me ha ido gustando. El ambiente que hay es super joven y alternativo, además de que todo el mundo aquí es super agradable (¡¡sobre todo si ven que hablas un poco de alemán!!). El pensar que me voy a quedar aquí un mes entero estudiando alemán me ilusiona muchísimo. Pero, de momento, en este post os cuento la primera parte del viaje, que ha sido más familiar y turística.
miércoles, 20 de julio - llegada a Berlín, paseo por el centro, Humbold Forum
Después del madrugón de las 4 am, aterrizamos en Berlín sobre las 10 de la mañana, teníamos todo el día por delante todavía y casi 40º C también (oleee). Después de dejar las maletas, lo primero que hicimos fue, evidentemente, tomarnos un Bretzel en una terracita que encontramos. Dedicamos toda la mañana a pasear por las calles para irlas conociendo y, después de comer, visitamos una casa museo que perteneció a la familia de los Knoblauch. Terminada la visita a la casa-museo, nos fuimos a la isla de los museos (que estaba super cerca) y nos metimos en el Humbold Forum, pero entre el calor, las pocas horas de sueño y haber estado caminando sin parar, tuvimos que hacer una pausa para un café en la cafetería. Repuestas las energías, entramos ya a ver una exposición de ciencia que mi hermana quería ver. Terminamos el día con muchas cervezas de trigo oscuras (¡mi favorita!) mis padres, Ángeles (una amiga de mis padres que vive aquí y nos ha ayudado mucho mucho) y yo.
jueves, 21 de julio - puerta de Brandemburgo, parlamento, monumento al los judíos, Checkpoint Charlie, Biergarten
Dedicamos la mañana entera a pasear por el centro empezando por la puerta de Brandemburgo. Pasamos por la zona del parlamento y el río Spree, el Tiergarten, el monumento dedicado a los judíos asesinados en el Holocausto (fue sobrecogedor :o) y, después de comer, seguimos hacia el Checkpoint Charlie y una zona del muro en la que había una pequeña exposición sobre Berlín desde principios del siglo XX hasta la actualidad y había mucha información sobre la Alemania nazi (era super interesante). Al ser algo largo, le dedicamos bastante tiempo. Al terminar, nos fuimos a Kastanienallee, y en el Prater Biergarten, terminamos el día tomándonos más cervezas y bretzels.
viernes, 22 de julio - Potsdam
Con la tarjeta de transporte mensual, cogimos un tren y, desde Berlín, en 40 minutos llegar a Potsdam. Realmente este día vimos poca ciudad porque estuvimos visitando el Museo Barberini, donde había una exposición de impresionismo increíble y pude ver muchos cuadros de pintores como Monet, Renoir, Signac o Caillebote, que ya había visto en fotos, pero ver los cuadros en persona hizo que me sumergiese más en la magia del impresionismo. Tuve la suerte de coincidir también con una exposición temporal de expresionismo abstracto (Abbott, Rothko, Pollock...). Después de haber visitado este museo, nos subimos con al palacio Sanssouci, que visitamos por dentro y parte de sus preciosos jardines. Nos quedamos con ganas de más, Potsdam es una ciudad grande y para nada se puede visitar en un día si quieres dedicarle un poco de tiempo a apreciar su belleza. Terminamos el día dando otro paseo por Berlín a la vuelta.
sábado, 23 de julio - paseos, mercadillo y orgullo LGBTIQ+
El sábado acabamos saliendo bastante tarde de casa. Dimos una vuelta por el centro y un centro comercial, tampoco nada especial, la verdad. Sobre las 13 nos dirigimos en metro a un mercadillo de segunda mano que había al lado de un parque. Me compré una cámara de fotos analógica y una esculturita super guay :). Comimos en una terracita que había por ahí y seguimos paseando por la tarde por el parque hasta llegar al centro, donde justo coincidimos con el desfile del orgullo LGBTIQ+. Estaba hasta arriba la calle de fiesta y gente (había un ambiente super chulo, de verdad), pero no nos quedamos mucho (jo) y seguimos paseando hasta que ya decidimos volvernos para cenar. Realmente tampoco hicimos mucho en este día más allá del mercadillo y el parque jeje.
domingo, 24 de julio - Gemäldegalerie, mercadillo y más paseos
El primer museo en Berlín que visitamos fue la Gemäldegalerie. Tenían mucha pintura medieval, del Quattrocento, Cinquecento y pintura flamenca super bonita, ¡encontré cuadros de Rubens y todo! (no hace falta remarcar lo contentísima que me puso eso jeje). Después de estar ahí por la mañana, cogimos el metro y el tram y acabamos en otro mercadillo más grande que el del sábado y con muchísimo ambiente (conocí a unos coreanos y todo). Tras varias vueltas y un vasito con fruta, salimos de este y nos fuimos caminando hacia Kastanienallee y así hasta Alexanderplatz, donde cogimos el U-Bahn y nos volvimos a casa.
lunes, 25 de julio - East Side Galley, Kreuzberg, zona judía
Como la mayoría de los museos cierran los lunes, nos fuimos a ver arte en el muro. No tardamos mucho en llegar a la East Side Gallery, la zona del muro pintada y llena de grafitis artísticos (muchos de protesta y crítica social). Es de los puntos más turísticos de Berlín y se notó en la cantidad de turistas que había (sobre todo delante del famoso grafiti del beso entre Bréhznev y Honecker). Cruzamos el puente que había sobre el río y nos encontramos en el barrio de Kreuzberg, uno de los más alternativos de la ciudad. ¡Justo en este barrio fue el centro del punk en el Berlín Occidental! Paseamos un poquito más por la zona y, de ahí, nos fuimos a los patios interiores y la Sinagoga. Me marché yo un poco antes porque había quedado con un amigo para tomarnos unas cervezas en la zona de Badehaus, con un ambiente super guay también.
martes, 26 de julio - museos y más museos (i)
Hoy los museos ya tenían las puertas abiertas, así que nos dirigimos a la Museumsinsel y nos sacamos un pase con el que puedes ver todos los museos que quieras gratis durante 3 días. Dedicamos la mañana a la Alte Nationalgalerie, de pintura. Personalmente, ¡me encantó la colección! Tenían una parte pequeñita de impresionismo (¡entre este museo y el de Potsdam, por fin estoy viendo los cuadros impresionistas que tanto tiempo llevaba queriendo ver!), pero lo que más me gustó sin duda fue todo el arte del romanticismo alemán. Tenían muchos cuadros de Caspar David Friedrich y otros pintores que no conocía, pero me han maravillado. Me ha hecho esto especial ilusión esto porque el movimiento del romanticismo (en sus diferentes disciplinas) es con el que más siento que conecto y más emociones me despierta. Tengo que decir que hacer la visita a la Nationalgalerie con música clásica en mis cascos ha hecho que el corazón se me sobrecogiese, me he sentido super inspirada para escribir :).
Después de comer, hemos visitado el Neues Museum, de arqueología. La colección que tenían sobre el Antiguo Egipto era impresionante, y la sala del busto de Nefertiti es sorprendente. Sí que es verdad que este me ha llamado menos la atención, ¡pero el edificio del museo por dentro era digno de ver! Terminamos el día paseando por el centro otra vez y estuve echando un ojo a varias tiendas vintage super chulas que había por la zona (me compré una falda super chuli y todo jeje).
miércoles, 27 de julio - museos y más museos (ii)
¡Segundo día de visitas a museos! El primer día quisimos pasar al Pergamon, pero estaba tenía el aforo ya completo, así que, para asegurarnos el miércoles de que podíamos visitarlo, sacamos por la mañana entradas para más tarde y visitamos primero el Bode-Museum (pintura y, sobre todo, escultura). Lo que más me llamó la atención de este fue lo bonito que era el edificio y el hall central con la escultura tan grande del caballo. En cuanto a la visita al Pergamon, tuve sentimientos encontrados: por una parte fue increíble ver lo que había ahí, pero por otra parte, se me hizo un poco incómodo el que hubiese literalmente fachadas de edificios enormes dentro del museo.
Por la tarde, visitamos el Naturkundemuseum, de ciencias. Estuvo muy bien ver fósiles de dinosaurios, pero, al final, la mayoría de lo que había era taxidermia, cosas muy gore y gráficas de cómo diseccionaban animales y una sala enorme con estanterías y más estanterías de botes con formol y peces muertos dentro. Si sois sensibles a ciertas cosas, no os recomiendo mucho esta visita, la verdad que yo lo pasé un poco mal en algunas ocasiones. Para aliviar un poco la bajona que me entró, comenzamos a pasear y acabamos llegando una zona preciosa, Unter den Linden, donde hay algunas facultades de la universidad Humbold o la ópera estatal. Paseando me encontré con una estatua de Schiller, así que ya se me arregló el día entero y me puse super contenta (es de mis alemanes favoritos jeje).
jueves, 28 de julio - museos y más museos (iii)
¡Último día de museos gratis! Nos dirigimos a la zona de Charlottenburg, donde se encontraban los dos museos que visitamos ese día: el Museo Berggruen y el Bröhan-Museum. El primero era de arte moderno, había una colección super amplia de Picasso y Paul Klee super guay, además tenían algún cuadro de Matisse que me hizo mucha ilusión ver (aunque ojalá hubiese habido más). El siguiente fue el Bröhan, justo delante del anterior, este de diseño y más artes decorativas (había algunas cosas suuper chulas). Por la tarde, otro paseito por el centro y en un mercadillo me hice unos amigos jeje :)
viernes, 29 de julio - museos y más museos (iv)
El viernes se nos terminó el pase de los 3 días para ver museos, pero eso no evitó que nos fuésemos a otro más. Un poco más alejado, nos fuimos al Brücke Museum, una de mis visitas favoritas sin duda. Aunque la colección no fuese muy grande, sí que fue super chula, además siento que cuanto más expresionismo alemán veo, más me gusta en comparación con antes, que se me hacía un poco ajeno, la verdad. Pero la exposición fue super muy interesante y agradable de ver, aunque lo verdaderamenteagradable fue la zona en la que estuvimos. El museo estaba en una especie de oasis maravilloso. Rodeados de bosque, hojas moviéndose por la brisa y luz cálida del sol, comimos en una cafetería que había al lado del museo (justo al lado había una zona de exposiciones con esta cafetería). Recuerdo que estuvimos alargando todo lo que pudimos el marcharnos de lo bien que se estaba. La tarde la dedicamos a más paseos (de verdad que esta ciudad es tan grande que da igual los paseos que des, ¡siempre quedan cosas por ver!).
sábado, 30 de julio - mercadillo y centro
¡Último día con mi familia! Pasé la mañana haciendo la maleta para preparar el cambio de apartamento y una vez terminada, nos fuimos con Ángeles al mismo mercadillo que el sábado pasado (es que siempre hay cosas muy interesantes y baratas) y, tras hacer varias compras super chulis, nos dirigimos a una terraza muy mona por la zona de Charlottensburg donde comimos y pasamos la tarde casi entera de sobremesa charlando.
Finalmente, el domingo por la mañana mi familia se fue pronto, dejándome finalmente sola en Berlín hasta septiembre prácticamente.
Mucha gente me había hablado antes acerca de esta ciudad, entonces sí que es verdad que venía con las expectativas un poco altas. Al principio vine subconscientemente con la idea en la cabeza de encontrar una Viena con muchos grafitis, entonces al toparme con algo tan diferente como Alexanderplatz me descolocó un poco, la verdad, pero en cuanto fui caminando más por la ciudad, más fui cambiando mi perspectiva hasta el punto de haberme enamorado por completo en unos pocos días.
Lo que más me ha gustado de esta ciudad, además del ambiente increíble que hay, es la cantidad de cultura y arte que hay por todas partes, no solo en museos, sino en graffitis por las calles también, o mini galerías, carteles, etc. Lo que menos, haber tenido que pagar cada vez que he querido ir al baño, a diferencia de España. Pero sí que hay muchas cosas que me han llamado la atención, como que la gente va por la calle con una cerveza en la mano sin problema, (¡en España te multarían por eso!), el poco tráfico que hay para ser una ciudad tan grande, la cantidad de bicis que puedes ver por la ciudad o que hay restaurantes veganos por todas partes.
Sin duda, esta es una ciudad que visitar una vez al menos (¡¡y a la que seguramente luego quieras volver!!) y me siento increíblemente afortunada por haber podido venir, y, todavía más, por poder quedarme aquí estudiando alemán. Pero sobre eso, ya os iré contando más por aquí o por mis redes. :)
¡Gracias por haber leído hasta aquí! ¡Espero que os haya gustado este post sobre mi viaje a Berlín (y que os sirva si estáis planeando un viaje a esta ciudad)! Si tenéis cualquier duda sobre temas de transporte, cosas que ver o lo que sea, os respondo encantada.
Stay hydrated & stay safe
Hej då och vi ses!! 🪴🤍
-Kae
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